y Secado
Gama de tanques retráctiles manuales y automáticos y secadores
Desde 1979, nuestras retractiladoras industriales y equipos de secado han ayudado a empresas de alimentación a mejorar la presentación final del producto, optimizar sus procesos y mantener un acabado uniforme en líneas de producción exigentes.
Descubre las empresas que ya confían en Zermat para sus procesos de retractilado y secado.
Una retractiladora industrial es una máquina que aplica calor controlado para que la bolsa retráctil se ajuste completamente al producto tras el envasado al vacío. Se utiliza para mejorar el acabado final, eliminar arrugas en el envase y conseguir una presentación más uniforme, especialmente en productos alimentarios.
Se pueden retractilar principalmente productos alimentarios como carnes frescas, embutidos, quesos o piezas enteras, aunque también es aplicable a otros productos que requieran un ajuste perfecto del envase. Es especialmente útil en productos donde la presentación y la protección son clave.
La principal diferencia está en el nivel de automatización y la capacidad de producción. Las retractiladoras manuales requieren la intervención del operario para cargar y descargar el producto, siendo ideales para volúmenes medios o reducidos. Las automáticas, en cambio, se integran en la línea de producción y permiten un proceso continuo, mayor velocidad y menor intervención manual.
El retractilado mejora notablemente la presentación del producto, elimina bolsas de aire y ajusta el envase a la forma de la pieza. Además, ayuda a mantener el producto más protegido frente a agentes externos y facilita su manipulación, almacenamiento y exposición en punto de venta.
El secado es clave para eliminar el agua residual tras el proceso de retractilado, evitando goteos y mejorando el acabado final del envase. También facilita la manipulación del producto y su correcto etiquetado, especialmente en líneas de producción automatizadas.
Sí, las retractiladoras industriales están diseñadas para integrarse fácilmente en líneas de producción, permitiendo un flujo continuo de trabajo. Los modelos automáticos pueden sincronizarse con otros equipos, optimizando tiempos y reduciendo la intervención manual.
Para el retractilado se utilizan bolsas retráctiles específicas, diseñadas para reaccionar al calor y adaptarse a la forma del producto. Estas bolsas son habituales en la industria alimentaria y están pensadas para trabajar junto a equipos de envasado al vacío y retractilado.
El retractilado mejora el aspecto visual del producto al conseguir un envase más limpio, tenso y uniforme. Además, al eliminar arrugas y exceso de aire, contribuye a una mejor protección del producto y ayuda a mantener sus condiciones durante el almacenamiento y la distribución.
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