Tanques retráctiles de proceso trabajo/operativa automática.
Las retractiladoras automáticas permiten agilizar el embalaje industrial con acabados precisos y uniformes. Son máquinas robustas, fáciles de integrar en líneas de producción y diseñadas para aumentar la productividad reduciendo costes operativos.
1170 x 1050 x 1800 mm
Construcción sólida y robusta en acero inox. Panel de control con 20 programas. Entrada progresiva de aire -softair-. Control de tiempo de sellado. Fácil mantenimiento.
1420 x 1050 x 1800 mm
Construcción sólida y robusta en acero inox. Panel de control con 20 programas. Entrada progresiva de aire -softair-. Control de tiempo de sellado. Fácil mantenimiento.Pensadas para ti
Invertir en una retractiladora automática no solo significa mejorar el embalaje de tus productos, sino también ganar en competitividad. Estas máquinas están diseñadas para ofrecer rapidez, precisión y fiabilidad en cada ciclo de trabajo, lo que se traduce en un importante valor añadido para cualquier empresa del sector industrial o alimentario. Entre sus principales beneficios destacan:
Las retractiladoras automáticas permiten aumentar significativamente el ritmo de producción, reduciendo tiempos de manipulación y logrando ciclos de trabajo más rápidos y eficientes en comparación con los sistemas manuales o semiautomáticos.
Gracias a sus sistemas de control programables, estas máquinas garantizan un acabado constante, mejorando la presentación del producto y evitando errores de sellado o retracción.
La automatización del proceso disminuye la necesidad de mano de obra dedicada exclusivamente al embalaje, lo que se traduce en un importante ahorro de costes y en una optimización de los recursos de la empresa.
Una retractiladora automática puede integrarse fácilmente en líneas de envasado y embalaje ya existentes, asegurando una continuidad del flujo productivo sin interrupciones y con total sincronización.
Construidas en acero inoxidable y diseñadas para trabajar en entornos exigentes, estas máquinas ofrecen un rendimiento robusto y constante incluso en producciones de gran volumen y alta frecuencia.
Su diseño permite un mantenimiento rápido y sencillo, con acceso directo a los componentes principales, además de contar con asistencia técnica especializada que asegura un funcionamiento continuo y sin paradas inesperadas.
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El proceso de retractilado consiste en envolver un producto con una película plástica especial (film retráctil) que, al aplicarle calor, se contrae y se ajusta firmemente a la forma del artículo. De esta manera, se obtiene un embalaje que protege frente a la humedad, el polvo y los golpes durante el transporte y almacenamiento, además de mejorar la presentación del producto.
Es una técnica muy utilizada en la industria alimentaria, farmacéutica, cosmética y logística, tanto para envasar productos individuales como para agrupar varios en un mismo paquete.
La diferencia fundamental entre una retractiladora manual y una retractiladora automática radica en el grado de intervención del operario durante el proceso de embalaje. En las retractiladoras manuales, el trabajador debe colocar el producto dentro del film retráctil, accionar el sistema de sellado y, en muchos casos, controlar el tiempo de retracción en el túnel. Este tipo de máquina está orientada a producciones pequeñas o medianas, donde la velocidad no es el factor principal.
El funcionamiento de una retractiladora automática se basa en la automatización total del proceso de embalaje con film retráctil. En primer lugar, el producto entra en la máquina a través de una cinta transportadora, donde es detectado por sensores que activan el ciclo de trabajo. A partir de ahí, el film se coloca alrededor del producto de forma precisa y se realiza el sellado automático, asegurando un cierre limpio y uniforme.
Posteriormente, el paquete pasa por la fase de retracción, en la que el film se contrae mediante calor hasta ajustarse completamente al producto, garantizando una presentación cuidada y una mayor protección. Dependiendo del modelo, la máquina puede trabajar en ciclo intermitente (por lotes) o en ciclo continuo, lo que permite adaptarse tanto a producciones medias como a altos volúmenes industriales.
Gracias a la programación de parámetros como velocidad, temperatura y tiempo de sellado, la retractiladora automática ofrece un proceso rápido, homogéneo y repetitivo, optimizando el rendimiento de la línea de embalaje y reduciendo la intervención del operario al mínimo.
El mantenimiento es sencillo y preventivo: limpieza regular de la máquina, revisión de las resistencias de sellado, control de niveles de lubricación y chequeo de conexiones eléctricas y neumáticas. Con un uso adecuado y revisiones periódicas, la retractiladora garantiza un funcionamiento fiable y duradero.
Ponemos a su disposición nuestro equipo de especialistas para atender sus necesidades de envasado y embalaje. Le proporcionaremos asesoramiento técnico detallado, así como una propuesta personalizada que le permitirá seleccionar la retractiladora automática más adecuada para su empresa.